Debes
tener muy claro lo que vas a publicar y cual es la finalidad de tu sitio:
¿es una web de negocios? ¿o tu web es por afición?.
Quizás este detalle te parezca algo tonto, pero si alguien que
busca un cierto archivo mp3 llega a una página donde se hable de
gatos, música y trucos del PC ¿qué pensará?
Esta es una página personal de uno que cuenta su vida. Y se irá
a algún sitio con un aire más profesional, o al menos más
serio. Es preferibe que crees tres sitios: uno para los gatos, otro para
la música y otro para los trucos de PC. Sea cual sea la finalidad
de tu web se supone que quieres hacer un buen sitio, interesante y atractivo
para quien lo visite.
| Hola me llamo
Pepe y me gusta el cine, el futbol y las pibas. Además tengo
pecas. |
Ahondando en los mismo asegúrate de que tienes algo interesante
que publicar, por que sólo a ti te interesa que tu perro se llame
Toby y sepa ladrar en Do mayor. Ya hay suficientes páginas publicadas
para no decir nada. Tu quieres hacer un sitio de aspecto profesional.
Puede ser divertido, informal, serio, alegre... pero ante todo debe ser
atractivo. Si quieres publicar algo como mínimo es porque quieres
que la gente lo lea.
Asegurate de tener suficiente material para llenar
tu web
| Las
típicas páginas con el icono de Página en construcción
frustran a quien va buscando algo en nuestro sitio y por tanto sólo
consiguen ahuyentar a las visitas. |
Realmente una web nunca está completa y habitualmente siempre
le irás añadiendo cosas, y eliminando otras ya obsoletas,
pero para empezar debes tener contenido suficiente. ¿Cuánto
es un contenido suficiente? No hay reglas, pero ponte en el lugar del
visitante. Piensa que a nadie le gusta llegar a un sitio que promete
tener por ejemplo mil biografías de actores y sólo encuentra
la fotografía de Brad Pitt o un magnífico cartel de sitio
en construcción. Si vas a publicar un sitio de recetas de cocina,
una buena idea sería tener unas páginas dedicadas a técnicas
generales de la cocina y recetas suficientes para preparar los menús
de un mes. Luego cada semana puedes añadir nuevos platos y nuevas
secciones. Pero debes comenzar con un digamos esqueleto atractivo y
completito, sobre el cual levantarás el resto de tu web. Si estas
preparando una web para una librería en la red, publica un catálogo
inicial que incluya los títulos más vendidos y algún
sistema para que los visitante puedan pedir los que no aparezcan en
ese catálogo.
También es conveniente que preveas a quien
va dirigida tu web.
Volviendo al ejemplo de una web de cocina, piensa que el ordenador no
está en la cocina luego tu sitio deberá prever que el visitante
pueda imprimir fácilmente las recetas. Si tu web trata sobre un
tema atractivo para jóvenes ten en cuenta que este tipo de visitante
se siente muy atraído por los chats, sería buena idea que
colocaras un chat en tu sitio. Y si va dirigida a niños olvídate
de largos textos y barras de navegación complicadas: todo muy colorista,
con animaciones y botones de navegación muy, muy intuitivos. En
los casos de webs comerciales el destinatario de la web es el destinatario
del producto, ¿una peroguyada?, pues no: el cliente del producto
que vendes tendrá un perfil que debes conocer, usa esos datos cuando
construyas la web, y no sólo el artículo que vendas. Por
ejemplo: vendes artículos relacionados con la informática
destinado a un pesonal técnico, acostumbrado a leer tablas de datos
y características de productos. Tu web deberá tener un aspecto
sobrio, práctico, colores claros, con pocos elementos que distraigan
al visitante y con tablas de datos y características bien visibles
y accesibles, tablas comparativas no estarán de más, y por
supuesto listas de precios. Si vendes literatura de misterio casi seguro
que estás pensando en una estética muy diferente: colores
oscuros, figuras y adornos relativos a vampiros y otros símbolos
relativos a ese mundillo. Quien va a comprar estos artículos seguro
que le gusta recibir algún susto desde la pantalla de su ordenador
y moverse entre tinieblas.